Etiquetas

domingo, 2 de enero de 2011

Esto ha sido todo

¡Ah, já, já! Si algo permiten los ventanales de mi magnífico piso, es la contemplación de la ciudad y sus habitantes. ¡He aquí, apenas frente a mi propia residencia, aquellos dos! Hacedme el delicado favor, permitidme compartir con vosotros, fieles lectores, el relato de mis escuchas. Atisbaremos juntos, de ese modo, las vicisitudes nocturnas de estos personajes. Me atrevo a animaros en vistas de que la circunstancia promete solaz y regocijo. Miradlos, echados bajo el techo de entrada a una soberbia tienda de artículos femeninos (plena de ropajes, pilotines, finos calzados, perfumes - por supuesto-, y todo lo que os imagináis pueda se exhibido en las más iluminadas y amplias marquesinas), en la zona residencial de la gran ciudad.
¡No os distraigáis, estad atentos! ¡Oh, escuchemos, ya se encuentran dialogando!

-¡Baileirantes, baileirantes, eso éramos! ¡Sabíamos comportarnos! Este mismo vientre, que vuestra mirada comprobará sin reparos, he conservado, (no permita el buen Dios que lo pierda, vasta energía se ha consumido en cultivarlo), supo de los mejores salones y fiestas, del placer regalado por sabores tan nobles y diversos..., ¡aaah....! No he olvidado, no. Las carnes humeantes, ¡las pastas en sus rojas salsas!, los cubiertos entrando y saliendo de bocas eufóricas, de dientes que brillaban como si tamaña bonanza fuera imperecedera. Aún puedo recordar, ya lo creo, lo recuerdo todo. El gesto seguro y confiado, la sonrisa cómoda, el agradable y fútil apretón de manos en los encuentros sociales de aquellas jornadas. Sí, lo recuerdo, lo recuerdo todo, todo, lo recuerdo, aunque por lo general prefiera vaciar mi mente, extraviarme cada día en el ir y venir de pasos ajenos; aunque elija recostarme como ahora contra la pared y estirar mis piernas sobre la vereda, para que mi mente vuele sin destino. Bendita niebla vigil, pero lo recuerdo todo, sí. ¡Baileirantes! ¡¡¡Baileirantes, eso éramos!!! ¡Juá! ¡Vaya si lo recuerdo!
-¡Pero termina de una vez! “¡Baileirantes, baileirantes, eso éramos!”, ¡todos los días idéntica carámbula! Que ya estamos en la noche, más bien la madrugada, y el destino insiste en no regalarme la gracia de tu silencio, aunque más no fuera por una única y puta noche. ¿No es suficiente cosa estar aquí, varada en la vía pública, condenada por la suerte a vivir esta miseria? ¡Termina ya! ¡Baileirantes! ¡Si a las claras y en un tris se adivina tu catadura! Vago y borracho habrás sido, y bien vestido hasta haberte fumado alguna herencia, por seguro. ¡Si cuesta imaginaros de otro modo que sucio, vestido por trapos y echado en esta vereda, rodeado por los restos del alcohol que, eso sí, no fracasas en engayolarte! Déjame dormir, que poco queda para que amanezca. Afloja un poco, dale descanso a tu lengua y deja de castigar el garguero con bebidas de calidad indigna, a ver si de este modo logras atenuar la viciosa rubicundez de tu semblante y reducir la acuosidad en la mirada, o no te das cuenta que apenas al verte no se conoce si te encuentras bajo torpe y melancólica emoción, o si es que tus ojos se están licuando, putrefactos de modo irremediable.

¿Y? ¿Qué me contáis? ¡Menudos personajes los que esta velada nos presenta! La dama trata de dormir, pero el hombre a un par de metros de ella no logra, en verdad no intenta siquiera, contener la comunicación de sus babeantes recuerdos y devaneos. Ahora, con la cabeza de lado y estúpida expresión, derrama una débil y sostenida risa, la mirada perdida en un inalcanzable y dudoso ensueño. ¡Alerta, se dispone a continuar!

-Así es señora mía. Desconozco, y es lo mejor, el tiempo que llevo aquí. ¡Pensar que cuando vine a dar a la calle, supuse que poco iba a durar! Un baileirante como yo, arrojado a la crudeza de la intemperie y del olvido, a la otrora inconcebible realidad de ser un don nadie, frente al que pasan gentes ignorantes de su nombre y de su historia; gentes que me observan por el rabillo del ojo, como a un ratón, para luego escabullirse con temerosa rapidez, ¡ratones ellos!, cuando trato de encontrar su mirada. ¡Pero sí he sido un baileirante! ¡¡Sí lo he sido, señora!! ¡¡¿¿Escuchas, mujer??!!
- (...)
- ¡Ay... y ahora miradme!, con mi cabeza a la altura de las rodillas de los que por aquí transitan. ¡¡Ey, usted,... o usted!!
- (...)
- (...)

¡Oh! ¡Fijaos el atrevimiento! ¡El hombre se apoya sobre una sola mano para inclinarse y así proferir de modo más eficaz en dirección a la dama - que hasta aquí parecía por fin haber conciliado el sueño – y a unos pocos transeúntes que, de modo comprensible, hacen caso omiso a la sonoridad de su vozarrón. ¡Y no sólo eso, mirad cómo agita el brazo libre con dedo acusador! ¡Qué descaro! No sé cómo lo tomáis vosotros, pero yo estoy casi escandalizado.

-Nadie responde, las gentes me rehuyen. ¿Y por qué no, si yo mismo no puedo dirigirme sino al pasado. Parece como si un perdido destino se hubiera ensañado con el caballero que he sido, con el niño aquél ...
-¡Ah, bueno; hasta el niño hemos llegado! ¡Eres tú el que se ensaña con mi reposo! No podré dormir contigo aquí cerca, eres una calamidad de pordiosero.
-Señora, ¿por qué no marchamos? ¿Por qué no determinarnos a trocar este destino por uno que se corresponda con nuestra verdadera natura? Os lo he referido, he sido un baileirante, ¿por qué no regresar? Creo saber cómo he arribado a esta condición y podré desandar, estoy seguro, el amargo sendero de tamaña decadencia. Un baileirante conoce muchas cosas, sabe cómo manejarse y jamás olvida. ¡Eso es, jamás olvida!

¡Ay, ay, ay! ¡En verdad cuesta creerlo! La ciudad contendrá su furia sólo unas contadas horas más. Por ahora descansa, pero de aquí a poco saldrán de sus hogares los trabajadores, arrastrados tras el transporte público por sus casi dignas voluntades; los acomodados montarán confortables automóviles en dirección a sus empresas, y quedarán en casa, entregados al ocio, los más poderosos y los más indigentes. (¡Pero qué bonito hablo hoy! Han de ser esos dos de allí abajo que, en su extrema condición, inspiran de mí lo mejor. ¡Continúo, continúo!) Magnos edificios, incesantes semáforos, hostiles voces y suspicaces miradas, serán la medida del esfuerzo de quienes necesitan peregrinar en larga jornada para procurar la subsistencia. Y serán también formidables obstáculos que darán cuenta, sin duda, de los débiles. De ellos me apiado, sabe Dios, y en su divina virtud mantiene el sombrío cáliz lejos de mí.
¡Pero allí está, sin embargo, nuestro hombre, más disuelto en sus andrajos y sus quejas que parado sobre un par de botas, declamando el deseo de recuperarse! ¡Hay que verlo! ¡Ah..., pero muy bien! La señora se le ha plantado.

- ¿Marchar contigo? ¿Es eso lo que acabas de decir? ¿Marchar contigo? ¡En verdad no creéis en lo que estáis diciendo! ¿Se lee acaso en mi rostro la intención de arruinar aun más mi vida, en el caso de que eso fuera posible? ¿Marchar hacia dónde? ¿Queréis que entremos del brazo a esos salones que supuraba tu fantasía hace instantes? ¡Marchar contigo...! ¡Cargar contigo sería!

¡Oh! La dama, definitivamente, me agrada. Ni yo me hubiera manifestado mejor; ¡si me parece ver los rostros y escuchar las sorprendidas risas de las gentes educadas que asisten al vodevil de la insólita pareja! Ah, mmh… ¡Pero qué bien lo ha puesto en su lugar! La señora conserva, es evidente, algún talante..., mmh, humm,...a ver, que me ha dado un poco la tos. ¡Humm, qué molestia...!, ¡cof, aaghhh! ¡Qué contrariedad! Nadie hay para asistirme con sanadoras palmadas en la espalda.

- Señora..., señora... ¡Podemos hacerlo! Usted, me doy cuenta, habrá sido, a no dudarlo, una gran dama. ¿Quieren todos oírlo? ¡Una gran dama! ¿Quieren oírlo?! ¡El baileirante y la gran dama! ¡Podemos! ¡Señora! ¡Podeeemooos!
- ¡Pero que el diablo me lleve, estás cada vez peor! Ahora sí la noche se ha perdido..., ¿Qué haré para que calles? ¿Y a qué vienen esos ojillos? ¡Ah...!, ya veo...

Cof, cof, ¿qué hacen esos dos? Oh, se me dificulta,,, hummmm, ...el respirar, cof, ¿pero qué ocurre allí?. Oh, cooff, es..., para no..., cof, creer,¿Será posible?

- A ver..., ni arrimarte puedes. En verdad dudo que obtengamos utilidad, pero algo hay que hacer contigo. Ven aquí..., ¡ah!, ven, que luego podré dormir, y también tú,...eso es,...¡Oh!, no está mal, ...baileirante, no está mal, ...tienes lo tuyo...
- Ah, señora..., ¡Oh!, poseéis... un delicado... mmmorrillo... allí debajo.
Qué gran..., ¡ah!,...dama, qué mujer...sin duda.

¡Dios! No lo creo, no lo...cof, ...hummm, ...creo. ¡Ay...! ¡¡Cof!! No puedo...respirar... . Esa mujer, ¿cómo puede.., con ese... coff, ooh, energú... uuh... meno. Ay, ...nece… cooof, huuumm…sito ... uuuh... ayuda...

- Ya calla, ...baileirante, y sigue, ... sigue con eso... ¡Aaah!..., en verdad, ..., no has olvidado, ...mmmh, ...sigue, ...sigue, sigue, sigue.
- Ahí va, señora..., tened, tened,... de mí, ¡oooh! ... menos... de lo que ¡Ooh, señora! ... mereces... aaah, marchamos,...marchamos..., oooooh, noble... ¡ooh! ... dam ...
- Bueno, shh, bueno ..., ¡deja eso ... de la dama!, ... Ssí, aaaaah, así ..., callado ..., callado estás mejor…,callado ..., así ..., así ...,¡...mmmmmmmmh...! ¡aaaaaahhhhhh ...!

...aaay....resultó..., una... ro... ñosa..., ffffff, a...yuda ...nadie..., ...na... coooff.....die.... ¡Oh!, por ... gracia... coff, de Dios, he ... alcanzado, cof, mis a...posentos. ¡Oh! He tumbado... la lámpara. No ... veo,... cof;...oh ...
.... .

-Aahhhh..., quedáos..., señora,... aquí, conmigo. ¡Eh! ¡¿Pero has visto...?! En esa ventana, una luz ha temblado..., hasta apagarse de modo brusco. Eso no ha sido la brisa....
-¿Y qué entonces?
-Alguno habrá muerto. Cuando yo era bailerainte...
-Shhh, déjalo y duerme, pordiosero. Si es como tú dices, eso habrá sido todo para el pobre diablo, y ya. En lo que a mí respecta, finalmente, la noche no ha sido tan mala.
-Y sabe Dios que me place escucharlo. Ven y duerme a mi lado, señora..., no os alejéis, mañana...zzz ... tú y yo... zzzzzzzzz.
-Nada de mañana y duérmete de una vez. Oh..., maldición, ya está aclarando... Creo que también..., dormiré un poco.
--¡Mmmh! Ven, señora...,
-Calla y duerme, hombre, aprovecha y vive tus sueños en el reposo, ya que no en la verdad del día. Durmamos, ¿no lo ves? Esto ha sido todo.
----------------------------------------------------------------------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario